(Narra Emily)
No podía creerme que Liam Payne estuviera limpiándome una herida. Había humedecido el pañuelo con su saliva, así que no pensaba lavarme nunca más esa mejilla. Al final iba a ser verdad que la vida me había dado una oportunidad para conerle.
Comenzó a sonar la canción de One Thing en mi móvil. Sentí que me moría de la vergüenza por segundos. En quince minutos que llevaba con él había hecho más el ridículo que en toda mi vida. De todas formas, no quería que nadie interrumpiera aquel momento, así que hice como que no lo escuchaba.
-¿No piensas coger?-Dejó un momento el pañuelo a un lado y se sentó enfrente mía, hasta ahora había estado en cunclillas.
-¿Sí?-Respondí con el tono más borde que pude. Quien quisiera que fuese la persona que me acababa de llamar, lo iba a pagar muy caro. - Ah Cathy. ¿Que dónde estoy? Bueno, pues... ¿Dónde estamos?-Me dirigí hacia Liam, después del golpe lo único que recordaba era su cara a pocos centímetros de la mía. Espera, eso lo recordaba muy bien. Casi podía sentir su respiración, hasta juraría que... De supeto, éste me agarro el móvil, y comenzó a hablar con ella. De vez en cuando miraba hacia mi, y sonreía. ¿Pretendía ponerme celosa? Porque lo estaba consiguiendo. Colgó el teléfono y me lo tendió.
-Ahora vienen a recogerte. Muy maja tu amiga.-Me guiñó un ojo-Yo también debería llamar a los chicos. - Sacó su móvil y pocos segundos después uno de ellos le cogió. Liam le indicó en que lugar nos encontrábamos, argumentando con las mismas explicaciones que le había dado a Cathy. Ahora sólo nos quedaba esperar a que cualquiera de los dos grupos llegara. Adios a mi momento a solas con Liam.
(Narra Cathy)
Que raro, la voz de aquel chico me sonaba, me sonaba mucho. ¿Con quién estaría Emily? Bueno, poco faltaba para descubrirlo. Llamé a las chicas que se encontraban desperdigadas por la tienda de regalos.
- Em esta en la escalera de incendios, a la que se accede por la puerta que esta en el cuarto en el que la perdimos. - Por fin había conseguido juntarlas. Aquello más que un museo parecían las rebajas. ¿Qué querrían comprar en aquella tienda que no fuesen réplicas en miniatura de los cuadros allí expuestos?
- ¡Ay!, un momento. Es que quería comprar el cuadro de la Mona Lisa en pequeñito. ¿A que se parece a moi?- Lottie cogió la imagen y se la acercó a su cara, colocándose en la misma postura.
-Lottie, ¿Has visto la cola que hay? - Chloe, como no, siempre razonando, la apartó de la fila con la mano.-Hemos perdido a Emily, ¿Quieres dejar la figurita?
-Bueno, que yo sepa, Emily sabe cuidarse solita, asi que no pasa nada por que tardemos unos minutos. -En efecto, Lottie era bastante caprichosa, y ahora amenzaba con un tono algo borde. - Y si tan preocupadas estáis por ella, pues id a buscarla y cuando termine yo os alcanzo.
Chloe no se lo pensó dos veces, dio media vuelta y se fue. La seguí detenidamente con la mirada, y después intenté dirigirme hacia Lottie, pero esta ya no estaba por la labor de seguir ninguna conversación, así que eché a correr detrás de Chloe.
Llegamos a la puerta donde, supuestamente se encontraba Emily, y efectivamente así era. Pero no estaba sola. Sentado a su lado se encontraba un chico con el pelo algo rizado y por lo que pude divisar una camisa a cuadros atada hasta el cuello. Y delante de ella estaban otros tres chicos de pie. Uno de ellos con una camiseta a rayas y los otros dos con un polo de Ralph Lauren. Uno de ellos, rubio se quedó mirando hacia nosotros. Especialmente hacia mi. Conocía perfectamente cada imperfección de su piel, aunque bien sabía que eran pocas.
Chloe comenzó a andar, segura de si misma; yo por mi parte, anonadada, continué inspeccionando a aquel chico rubio. Mi rubio.
-Em, ¿Cómo estas? - Chloe se avalanzó hacia ella y ésta la recibió con una gran sonrisa. - Bueno, veo que por lo menos estas bien acompañada.
Me acerqué hasta ellas. Su naturalidad me asombraba. A ver, aquellos chicos de allí eran One Direction, no se si lo sabían. Y el que no dejaba de quitarme el ojo Niall Horan. Dios, es que aun me sonaba a cuento chino, Niall Horan.
-Bueno chicas, creo que ya los conocéis. - Emily hizó ademán de presentarnos con una sonrisa que iba de oreja a oreja.-Estas son Cathy y Chloe, ... ¿Y Lottie?
Comencé a reírme escandalosamente, aquello de las presentaciones no era lo mio. Me preguntaba si se acercarían a darme dos besos, aun que era algo que dudaba, si tuvieran que darle dos besos a todas las fans que conocen... Niall, en cambio se acercó y me tendió la mano. No eran dos besos, pero ¿Qué más daba? ¡Estaba tocando la mano de Niall! Cuanto tiempo llevaba soñando con ello.
-Esta en la tienda de regalos. Tardará un rato, la cola que se estaba formando era enorme.-Chloe puso los ojos en blanco, en señal de desesperación. Después miró de reojo a Louis, que tampoco había dejado de observarla desde que llegamos. ¿Aquellos dos ya se conocían?
-Bueno chicos, me muero de hambre.-Niall, rompió el hielo, pues todos nos quedamos callados unos instantes sin saber que decir.-Que pena que aquí no exista ningún Nandos, ¿no?
Todos echaron a reir, y este se puso colorado. Que bonito era el contraste de sus mejillas enrojecidas con su color dorado de pelo.
-¿Os apetece comer con los chicos de One Direction? - Liam miró a Emily, a lo que le respondió con una mueca divertida. Los dos echaron a reir. Estos tenían algo también.
Aquí yo me había perdido varios capítulos, y esta noche, las chicas tenían algo que explicarme. Pero por el momento iba a comer con Niall James Horan, ¿Qué más podía pedir?
(Narra Niall)
Aquellas chicas parecían bastante majas, y la verdad era que no se asemejaban a ninguna de nuestras fans, y menos a las que nos acababan de perseguir. Tuve que pedirle a un señor que me prestara su sombrero y su gabardina para poder pasar desapercibido. Ni en vacaciones se podía descansar.
Una de ellas, la más morena, iba hablando con Liam, y parecían tener una conversación muy entretenida, pues no dejaban de reír. Conocía a Liam muy bien. Cuando una chica le gustaba, comenzaba con las bromitas y los tonteos por la vergüenza, y cuando se daba cuenta de lo que sentía, se convertía en la persona más romántica que pudiera conocer. Era algo que le diferenciaba de los demás.
Por otra parte Louis y Zain conversaban animadamente con Chloe y Cathy, que parecía ser bastante extrovertida. Sin embargo, cuando me acercaba a hablarle, ésta miraba hacia abajo sonrojándose.
-Bueno, ¿Dónde queréis comer entonces?-El hambre me estaba matando. Hacía pocas horas que había desayunado, pero tantas emociones en tan poco tiempo habían abierto un agujero en mi estómago.
-¿Qué os parece en la Crepería San Marciel?-Objetó Emily.
A todos les pareció buena idea, así que decidimos comer allí. El sitio, no era muy moderno, es más parecía bastante austero, pero el olor que salía de la cocina cambiaba todo el lugar. No estaba muy lleno, así que nos atendieron rápido .
Chloe se sentó al lado de Cathy y de Louis, y enfrente de ella Zayn con Liam y Emily. Al lado de Cathy quedaba un sitio, así que ocupé aquel asiento. La chica comenzó a colorearse cuando me acerqué para pedirle una de las cartas. Lo cierto era, que aquel rubor me parecía muy atractivo. Era muy guapa. Y bastante tímida, aun que parecía divertida. Varios puntos a su favor.
Abrí la carta. Había numerosos platos, tantos que no sabía por cual decidirme.
-Yo elegiría el número 27, tiene muy buena pinta. - Cathy había roto el hielo y me sonreía dulcemente. En cuanto la miré, bajo la mirada y siguió diciendo-Bueno, yo es el que voy a escoger.
-Pues entonces que sean dos. - Le contesté con otra sonrisa a lo que respondió cargando más sus mejillas con aquel tono rojizo que la hacía tan especial. Me sentía cómodo con ella.
La comida transcurrió tranquila. El móbil de una de ellas comenzó a sonar. La canción It´s everything about you. Era gracioso, pues aun no me había acostumbrado a aquello de ser famoso.
-¡Ay Lottie!-Chloe abrió mucho los ojos. - Lo siento, se nos olvidó esperarte. Sí si, tranquila, ahora vamos hacia el hotel. Pero nosotras te queremos mucho eh, así que no te enfades. - A sus disculpas añadió un tono de picardía. Louis sonrió. Quizá, aquella mañana... lo de Eleanor... No, eso no. Sería una tontería.
-Oye, ¿Y Harry?- Cathy se atrevió a preguntarnos. Parecía que la chica se iba soltando. Aquello me gustaba.
- Quedó con alguien. - Apresuró a contestar Louis.
-¿Una chica quizás? - Cathy, insistió mucho con el tema. A lo mejor, quién le interesaba era Harry. Claro, era él el que se llevaba todas las chicas, que tontería. A de más, a mi no me gustaba. ¿No?
(Narra Louis)
Había disfrutado con aquella comida. Las chicas eran muy simpáticas. En especial la castaña de ojos claros. Chloe. Me gustaba su nombre. Y me gustaba ella.
Aquello de que estuvieran alojadas en el mismo hotel que nosotras, era una casualidad. Pero era algo que me gustaba. Pues podríamos quedar con ellas más veces a lo largo de nuestra estancia en París.
-Bueno chicas, no sé si ibais a hacer algo mañana... - Niall miró a Cathy con disimulo. - A lo mejor podíamos quedar para ver París.
-Sí, me parece buena idea, y asi os presentamos a nuestras otras dos amigas. Y bueno, al fin conoceremos a Harry ¿no?- Chloe era encantadora. A todo lo que decía añadía un toque de delicadeza y gracia que hacía que me entraran ganas de abrazarla cada vez que abría la boca.
-Sí, espero que sí.-Respondió Zayn, apenas me dejó tiempo, ya que me había quedado embobado mirando a aquella chica tan maravillosa. ¿Qué narices me pasaba? Estaba con Eleanor. Quería a Eleanor. Sin embargo aquella dulce cara hacía que me vibrase todo el cuerpo y me replanteará todo lo existente a mi alrededor.
-Bueno, pues entonces hasta mañana. - Emily ya se estaba dando la vuelta, para dirigirse a su cuarto, cuando Liam le plantó un beso en la cara. Los dos se quedaron quietos, mirándose. Como si llevaran esperando años para poder hacerlo. El resto también les mirábamos. Y ellos bajo nuestra atenta mirada decidieron dejar aquel duelo de pensamientos para otro momento.
Yo también me acerqué a Chleo, esta se coloreó. Darle un beso sólo haría que las cosas cambiaran más la perspectiva de todo, y sólo llevaba un día en París. Así que le aparte uno de los pelos que tenía sobre la cara y le sonreí. Se quedo decepcionada. En el fondo yo también, pero de momento, era lo mejor.
Al entrar en el cuarto, cada uno se dirigió a una esquina. Bueno no, Zayn encendió la televisión. Los otros, en cambio nos quedamos mirando la vacío. Presentía que aquello iba a cambiar nuestras vidas.